Este proyecto, encabezado en su totalidad por Asenath Blake, responsable de todos los instrumentos y voces, lanzó el 31 de octubre de 2025 su primer trabajo discográfico: Low Materialism. Disponible en plataformas digitales, el álbum propone un enfermizo viaje de más de media hora por atmósferas retorcidas y viscerales, que evocan inevitablemente a proyectos de similar originalidad, como Ahpdegma, aquella banda japonesa que ya he mencionado en este blog.
La voz de Asenath se impone como un graznido áspero, casi animal, que recuerda al cuervo anunciando a sus pares la existencia de una pila de cuerpos muertos para alimentarse. Su interpretación no busca complacer, sino invocar.
El contenido lírico de las canciones permanece envuelto en misterio. Sin embargo, los títulos funcionan como señales que permiten intuir las intenciones de su autora. Y aunque el mensaje no se revele de forma literal o poética, la música ofrece suficiente material para descifrar la dirección de este barco fantasma que navega a la deriva por un océano nebuloso.
La producción, en particular la batería, presenta cierta artificialidad que podría distraer a los oídos más exigentes. No obstante, este detalle se ve ampliamente compensado por la intensidad y la demencia de las guitarras, que se desplazan en un vaivén de armonías negativas, bellas y arriesgadas. Blake desafía los límites de un estilo tantas veces bastardeado como el black metal, llevándolo a un punto de ruptura que, para quien no comprenda su leitmotiv, podría rozar lo absurdo.
Low Materialism es una experiencia que descoloca, incomoda y fascina a partes iguales; una obra que reivindica la locura como territorio creativo dentro de un género que aún guarda rincones por explorar.
Tara y su marido Thomas trabajan juntos como libreros anticuarios, especializados en ediciones antiguas del siglo XVII.
El 17 de noviembre, Tara viaja sola a Burdeos para asistir a una subasta en busca de ejemplares que le encargaron algunos clientes. Como plan secundario, piensa aprovechar para visitar a amigos y colegas del oficio.
Una vez instalada en su hotel, todo transcurre con normalidad. Al día siguiente, 18 de noviembre, visita a un amigo que tienen en común con Thomas y, en su local, se quema la mano al tocar una estufa. Esa misma noche regresa al hotel, llama por teléfono a Thomas y le cuenta lo sucedido junto con la rutina de su jornada. Luego se acuesta a dormir.
Al amanecer, algo empieza a desentonar: un detalle que había pasado desapercibido el día anterior vuelve a repetirse, y el diario que hojea en el café del hotel lleva la misma fecha: 18 de noviembre. Es entonces cuando comprende que está atrapada en un bucle temporal.
Es a partir de ese momento donde Tara, nuestra narradora en este libro, nos cuenta, como si fuese un "Día de la Marmota", su rutina para llevar adelante una existencia que se va perdiendo entre los sonidos que puede predecir del día a día, de los aromas, de los patrones que escucha a su alrededor, y cómo todo esto hace que su existencia se desdibuje poco a poco, perdiendo el sentido del tiempo por momentos, viéndolo todo como una visión onírica. Deja un sabor amargo por momentos, ya que todo aquel que vive en un ciclo incansable dentro de la maquinaria que nos mantiene dormidos en su rutina, va perdiéndose poco a poco en la acumulación de días idénticos uno tras otro.
Solvej Balle es una escritora danesa nacida en 1965 en Copenhague, Dinamarca, autora de varios títulos, el cual este fue traducido al español por Editorial Anagrama. Este tomo, el primero de una saga de cuatro entregas, tiene apenas 150 páginas y es de ritmo vertiginoso, llevadero y amable con el lector en el sentido que posee un lenguaje cotidiano donde podemos sentirnos identificados y relacionados con Tara, siendo arrastrada a las profundidades de un día sin final, de una repetición continua, de una vida sin futuro, pero que, dentro de todo, mantiene una calma y una esperanza taciturna y translúcida en una realidad que va borrando los bordes de su propia identidad.
Opinión
Este libro puede atraer a quienes disfrutaron la serie alemana Dark: no solo por la idea del tiempo como eje narrativo, sino también por la melancolía de su protagonista, el peso existencial de la historia y lo sombrío de algunos paisajes que describe Balle.
El paralelo inmediato, claro, es la película El Día de la Marmota. Sin embargo, aquí no hay rastros de comedia: lo que domina es la introspección, la soledad y la sensación de estar frente a un destino inalterable que sólo una voluntad ferrea movilizada por el deseo de existir puede llevar a la búsqueda de una forma de sobrellevarlo todo.
Hace unos días mi amigo Roberto al que le compro discos me regaló tres DVDs.
Uno es este: Tsjuder – Norwegian Apocalypse – Oslo 2004.
Tsjuder es una banda noruega de Black Metal formada en 1993, a la cual nunca le di la menor importancia en su momento, por motivos que voy a dejar solamente en manos de mi inmadurez auditiva o de mi elitismo a la hora de buscar nuevas fuentes musicales en la progresión de mi paso en el camino del Metal Extremo.
Este DVD, editado en 2006 por el sello Season of Mist, documenta una presentación en vivo grabada el 24 de septiembre de 2004 en el club Rockefeller de Oslo. La banda se encontraba en ese momento presentando su tercer álbum de estudio, Desert Northern Hell, y eso se nota en la violencia cruda de su interpretación.
En este concierto podemos apreciar a Tsjuder en su máximo esplendor: el trío compuesto por Nag (bajo y voz), Draugluin (guitarra) y Anti-Christian (batería, ex-Grimfist, The Cumshots) entrega una performance directa, rápida, sin adornos sonoros y absolutamente fiel al espíritu clásico del black metal noruego.
Los efectos de vibración de la cámara, las zapatillas deportivas del baterista , y la crudeza sonora son de las cosas que más pueden llegar a quedarte grabadas a nivel visual y sensorial.
Tres bestias los tipos estos.
Indagaré más en su discografía.
Iba a subir el enlace oficial del concierto, pero el que subió Season of Mist se escucha espantoso.
Desde las profundidades de Tokio, Japón, surge Magnesium, una banda de heavy metal old school formada en 1992. Su primer demo homónimo, lanzado ese mismo año, es una muestra contundente del sonido clásico del género, con una identidad propia que lo distingue dentro de la escena underground.
Compuesto por seis canciones, este demo destaca por su energía dinámica y cruda. La voz, lejos de los registros estridentes característicos de muchas bandas de la época, se mantiene serena pero firme, generando un contraste interesante con la agresividad de las guitarras. Los riffs, aunque enraizados en la tradición del heavy metal, poseen una marcada personalidad, aportando una sensación de fuerza y misticismo a la grabación.
Uno de los puntos más destacados es la batería, que martillea sin descanso, otorgando un pulso constante que refuerza la solidez del material. Magnesium logra encapsular en este primer demo la esencia del metal japonés, combinando la crudeza con una ejecución impecable, lo que los convierte en una banda de culto para los seguidores del heavy metal underground. Si te interesa descubrir joyas ocultas dentro del metal, este demo es una pieza imprescindible.
Editado en 1994 por el sello japonés Buried Records, este demo cuenta con un dato curioso: su guitarrista, Shinji Tachi, fue miembro de Metalucifer y Sabbat, entre otras bandas. Además, es el hermano menor de Gezol, actual vocalista y fundador de ambas agrupaciones.
Banda británica originaria de Northumberland, Inglaterra, formada en 2018. Su estilo fusiona el Raw Black Metal con elementos del Punk, y sus letras suelen abordar temas relacionados con la minería, un tópico bastante curioso con respecto a la típica
El proyecto es liderado por Nihtgenge, quien se encarga de todos los instrumentos y voces.
A lo largo de su trayectoria, Aad Sleck ha lanzado varias producciones, entre ellas:
"Pitman's Revenge" (2022): una recopilación que reúne demos y temas de splits anteriores.
"Black Tar" (2023): un demo promocional que incluye temas de un próximo álbum de larga duración. Este lanzamiento, limitado a 25 copias, marca las últimas producciones de Aad Sleck como proyecto en solitario.
Además, la banda ha participado en splits, como el que compartió con Stinkin Bishops, titulado "Aad Sleck / Death to Modern Football" (2021).
Para una muestra de su sonido, puedes escuchar su demo "Demonstration I" lanzado en 2018 por Hotchin Pit
El 5 de julio de 1988, fue grabado el primer demo de la banda estadounidense Immolation, formada por:
Ross Dolan en voz y bajo
Robert Vigna en guitarra líder
Tom Wilkinson en guitarra
Neal Boback en batería
Una demostración de poder imparable para su época. Brutal, directa y sin adornos. A pesar de su espantosa y anticuada carátula, esta grabación es más que suficiente para transmitir la intención cruda de una banda que, con el tiempo, se consagraría como una leyenda del metal extremo.
Cuando hablamos de metal extremo, nombres como Bathory, Slayer o Morbid Angel suelen surgir inmediatamente en la conversación. Sin embargo, hay un disco que, a pesar de su relevancia histórica y su impacto en el desarrollo del metal más brutal, sigue siendo ignorado por muchos: The Laws of Scourge (1991) de Sarcófago.
Un Cambio Evolutivo en el Sonido de Sarcófago
Si bien el debut I.N.R.I. (1987) es un pilar del proto-black metal y una influencia clave en el sonido más crudo y primitivo del género, The Laws of Scourge marcó una evolución radical para la banda brasileña. En lugar del caos desenfrenado y la brutalidad sin refinar de su ópera prima, Sarcófago optó por un enfoque más técnico, con una producción mucho más pulida y una composición más elaborada.
El cambio es notable desde la primera escucha: las guitarras, en lugar de limitarse a un ataque disonante y saturado, presentan estructuras melódicas y riffs que beben del thrash y del death metal de la época. La batería, aunque mantiene la agresividad, se torna más precisa y diversa en sus patrones, alejándose del sonido caótico característico de I.N.R.I.. Mientras tanto, las voces de Wagner Antichrist siguen siendo feroces, pero con un enfoque más controlado y una mayor variación tonal.
Análisis Musical: Técnica y Brutalidad en Equilibrio
Desde una perspectiva de análisis musical, The Laws of Scourge es un disco que demuestra un dominio del metal extremo en su forma más refinada. Temas como "Midnight Queen" y "Piercings" combinan riffs intrincados con cambios de tempo inteligentes, incorporando pasajes melódicos sin sacrificar la ferocidad del sonido. La inclusión de solos de guitarra elaborados y la estructura progresiva de ciertas canciones muestran un Sarcófago que ha aprendido a balancear caos con control.
Por otro lado, tracks como "The Laws of Scourge" y "Screeches from the Silence" representan la transición entre el death y el black metal, con una producción nítida que, a diferencia de muchas bandas contemporáneas, no oculta los matices del sonido con una distorsión excesiva. En este sentido, Sarcófago se adelantó a su tiempo, incorporando elementos que, a décadas de distancia, siguen siendo referencia en el metal extremo.
Relevancia en la Actualidad: Un Disco Olvidado Injustamente
A pesar de su calidad y su importancia en la evolución del metal extremo, The Laws of Scourge parece haber sido relegado a un segundo plano dentro del legado de Sarcófago. Esto tal vez se debe, en parte, a que su sonido más técnico y trabajado no encaja con la crudeza primitiva que muchos esperan de la banda. No obstante, con la distancia del tiempo, podemos apreciarlo como un eslabón clave en la evolución del death y black metal en Sudamérica.
En la actualidad, donde el metal extremo ha diversificado sus sonidos y técnicas, The Laws of Scourge merece ser reivindicado como un disco que no solo amplió los horizontes de Sarcófago, sino que también ayudó a cimentar las bases para futuras bandas que buscaron un sonido extremo pero refinado.
Un Disco a Redescubrir
Si bien I.N.R.I. es considerado el álbum definitivo de Sarcófago, The Laws of Scourge es una joya que merece ser revalorizada. Su impacto en la evolución del metal extremo es innegable, aunque la visión del común denominador sea INRI. Su composición equilibrada entre técnica y brutalidad sigue siendo una lección para muchas bandas contemporáneas.
En el siguiente video podremos apreciar de la mano del sello Cogumelo Records en versión vinilo, lo que fue, es y será siempre The Laws of Scourge.
Este trío compuesto por Megiddo en batería, Raum en guitarra y voces, y Lecher en bajo, lanzó en febrero de 2005, bajo el sello Black Blood Productions de Italia, su hasta ahora único disco full-length titulado Behold a Pale Horse.
Puede que haya llegado veinte años tarde a mis oídos, pero no es excusa para dejarlo pasar así como así. Esta banda de El Paso, Texas, Estados Unidos, reúne en menos de 35 minutos un torbellino enfermizo de Black Metal con reminiscencias clásicas de la primera ola noruega, más un condimento propio y tan personal que solo pueden ofrecer bandas de ese lado del continente americano.
El álbum comienza con una intro muy corta (por suerte), para luego arremeter de manera violenta con Black Thaumaturge, canción que, en sus primeros segundos, me recuerda a Von, aunque después toma su propio camino, cambiando de tempo y convirtiéndose en la canción más "musical" del disco. Sus pasajes narrados le dan un aire casi melódico, pero sin perder la oscuridad ni la brutalidad.
Strigoi Mort, el segundo misil, contiene un blast beat tan veloz que su sonido primitivo queda perfectamente adornado con las filosas guitarras, que rozan lo Death Metal, yendo y viniendo de manera avasallante hacia The Torrent of Thamus, que sigue en la misma línea de agresión incesante.
Para la quinta canción, Devil Pig, la banda baja la velocidad con un sonido a medio tempo y una melodía muy similar a Chainsaw Gutsfuck del primer EP de Mayhem. Si bien es una canción aceptable, siento que baja un poco el nivel del álbum.
En la sexta canción, The Unhealing Wound, Pyre vuelve al Black Metal en la línea de Darkthrone, con riffs realmente cautivantes y una letra que deja de lado el satanismo para sumergirse en la desolación:
*(...)
"The door remained empty, the chair unmoved
And joy bled away from the unhealing wound But not to call me back, or say goodbye
And further still from an unearthly height
One luminary clock, against the sky
Proclaimed the time was neither wrong nor right"*
Al llegar al séptimo tema, Eyes of the Dead, sigue una vibra similar a la del anterior, pero con riffs más estándar y hasta predecibles, una batería a medio tiempo y una voz que se arrastra como una serpiente moribunda. A mitad de camino, cobra un fuego melodioso, para luego volver sobre sus pasos hacia un final con una guitarra melódica que dibuja una pesada marcha funeraria hacia un desenlace inevitable.
Para este servidor, el disco debería haber terminado aquí. Pero no, continúa con un cover de Darkthrone—nada más y nada menos que En Vind Av Sorg de Panzerfaust. Lo interpretan bastante bien, aunque creo que las voces deberían haber estado más altas en volumen. Sin embargo, entiendo que eso podría haber generado un desbalance con las canciones propias.
En el noveno acto, Ten and Forty Centuries, el volumen sube lentamente, evitando sacarnos de golpe de la atmósfera del cover. A mi parecer, fue innecesario ponerlo en la octava posición cuando aún quedaban dos temas propios para cerrar el disco. La canción retoma los primeros pasos del álbum, con velocidad, riffs afilados y un griterío más que satisfactorio. El redoblante suena como un tarro de lata, una maravilla para mis oídos.
Para cerrar el disco, tenemos la canción que le da nombre, Behold a Pale Horse, que me parece una oda vocal. Su métrica y poesía evocan Funeral Fog de Mayhem, con algunos pasajes narrados que añaden un toque de dramaturgia a la poesía oscura de Pyre. Musicalmente, el cierre me deja satisfecho si englobamos el álbum en su totalidad, aunque sigo pensando que el cover estuvo mal ubicado.
Las letras de Pyre son puramente anticristianas, pero sin caer en el satanismo infantil. Se nota un conocimiento previo sobre doctrinas, simbolismo y nombres, lo que refuerza una crítica bien fundamentada. Bajo su sello, Pyre devuelve al metal sus raíces transgresoras, rechazando cualquier intento de convertirlo en algo "amigable" o "inclusivo".
Esto es verdadero metal.
El metal que machaca oídos, que le da asco a tus vecinos y que causa dolor a los oyentes del supuesto "Black Metal" de esta era.
Con este disco, Pyre demuestra que puede entregar un gran álbum sin necesidad de incluir una canción que ya hemos escuchado un millón de veces. Behold a Pale Horse es un verdadero ejemplo de cómo se debe tocar, cantar y hacer sonar el Black Metal.